miércoles, 25 de noviembre de 2015

UNA VALIENTE ELECCION

Reina Avalos proviene de Capa Rosa, un pequeño pueblito rural, ubicado en el municipio de Vallegrande, del departamento de Santa Cruz en Bolivia, es tan pobre que no figura en los mapas. A los 18 años se casó y con su esposo de 19 años, recorrieron muchos lugares y muchas experiencias, siempre con la sensación de que el destino les deparaba algo importante, Junto con él y sus tres primeros hijos, tuvieron la oportunidad de viajar a Bélgica, él tuvo la suerte de conseguir una beca de estudios. Después de dos años, al retornar a Bolivia, camino del aeropuerto, se dieron cuenta que en las calles de Santa Cruz, como en todas las ciudades de Bolivia, se encontraban gente pidiendo limosna, niños que viven en las calles, ofreciendo algunos dulces por monedas o limpiando parabrisas por unos centavos. Ah, esto no es nuevo, el hecho de alejarse de su medio les abrió los ojos, le hizo más sensibles a la realidad, de lo que eran. Se quedaron a vivir en La Guardia, un pueblito cercano a Santa Cruz de la Sierra, en un barrio periférico, con casitas hechas de bambú, barro, y techo de hojas de palmera, la riqueza de la gente que vivía en el lugar eran los hijos, todo el día poblaban las calles jugando con pelotas de trapo, con muñecas de chala de maíz o machucando los frutos de totaí o motacú, palmeras comunes en la zona que tienen frutos en forma de coquitos con una corteza dura. En nuestra cultura, cuando los padres deben cumplir deberes importantes, como trabajar, los hijos mayores deben hacerse cargo de los más pequeños, era común ver niños cuidando a niños, más que todo niñas cuidadoras, que se quedaban en la calle hasta altas horas de la noche esperando que regrese los padres o, generalmente, la madre, que también hacía de padre. En una casita habitan cinco hermanitos huérfanos la mayor tenía 14 años y el menor 2 años.
Reina y su familia decidieron acoger en su casa a estos niños y todos los que requieran cualquier tipo de ayuda, la mesa era redonda, porque así caben más y no hay cabecera, la olla se agrandó, y todos los que podían se convirtieron en profesores, para ayudar a entender lo que en la escuela les explicaban, también era el botiquín del barrio, por si alguien necesitaba primeros auxilios, acudían también las esposas maltratadas a recibir consuelo o a ser acompañadas para hacer la denuncia a las autoridades. Era normal encontrar niños con alto grado de desnutrición, también era común que acudan las madres, que querían aprender a leer, sentían la necesidad de ayudar a sus hijos, otras en cambio preocupadas por el rendimiento de sus hijos en la escuela acudían a que se les apoye. Por la fama que se tenía, de vez en cuando, las autoridades de la defensoría del menor pedían ayuda por algún niño en riesgo social, en muchas ocasiones, a altas horas de la noche golpeaban la ventana pidiendo ayuda con niños muy enfermos. Acudían también matrimonios con dificultades, inspirados por la armonía de esta familia, la terapia era recíproca, ya que ambas parejas compartía sus experiencias y normalmente ayudaba a mejorar la relación de los matrimonios. Hay siempre situaciones dramáticas, donde toca consolar a niños y niñas que han sufrido mal trato en muchos casos sexual, normalmente por parte de familiares, la ayuda que reciben es el calor humano y acciones legales en la medida de sus posibilidades. No faltan los niños que no encajan en otros lados porque son especiales, tienen poderes para regular el tiempo se mueven en cámara lenta, o pueden soñar despiertos en un mundo que no vemos los “normales”, o son tan rápidos que los adultos no los no los pueden alcanzar, estos niños que por sus dotes no cabían en otros centros o escuelas por los conflictos que ocasionaban, tenían que obligatoriamente pasar por esta casa, la mayoría terminaban encajando en la armonía de la familia.
Siempre se encontrará en la casa de Reina amigos cercanos y lejanos incluso de otros países que se quedan a pasar algunos días, para ayudar, conocer, alimentarse o simplemente compartir experiencias.
Con el préstamo de unos amigos españoles se logró construir una pequeña panadería para elaborar el pan para los niños y dar trabajo a mujeres que necesitan.
Desde hace 20 años también ayuda con la gente de su publicito, era un lugar casi inaccesible, muy accidentado, se recorría por un sendero muy empinado, un día armado de palas, azadones y picotas junto con sus hermanos y hermanas se puso a mejorar el sendero, recordaba que uno de sus abuelos había muerto en ese sendero al subir producto de un paro cardíaco, y su ilusión era que la gente pueda tener la posibilidad de movilizarse en vehículos para no tener que sufrir como sus antepasados, logrando comercializar sus productos. Con la ayuda de la gente del lugar, presionaron a las autoridades del municipio de Vallegrande para convertir el sendero en camino, ahora junto con los habitantes de la zona ella está impulsando la construcción de casas ecológicas con energía renovable, mejorar las cocinas para usar menos leña y aprovechar la energía solar, la municipalidad ya se comprometió para la dotación de paneles fotovoltáicos para energía eléctrica, siempre recuerda lo mucho que sufría de niña al caminar descalza esos senderos para llegar al pueblo de Vallegrande, y desea que la gente del lugar pueda mejorar su nivel de vida.
Durante mucho tiempo la casa de Reina no tenía puerta, ya que la vivienda se fue construyendo poco a poco, la casa es sencilla no tiene cosas de valor material, pero es rica en calor humano y mucho amor, así que el que necesita apoyo humano y divino puede entrar sin tocar.
A sus 36 años, por la necesidad que sentía, decidió ingresar a la universidad y estudiar Psicopedagogía, logró graduarse con honores en la Universidad Católica de Santa Cruz de la Sierra.
Amigos y miembros del Movimiento de los Focolares quisieron sumarse a este compromiso y se logró construir un lugar donde se pueda atender a niños y personas necesitadas, el Centro Infantil Clara Luz que hoy funciona con la ayuda de la Municipalidad de La Guardia, en este momento recibe a 170 niños, quienes reciben alimentación, cariño, cuidados y una formación humana en un entorno armonioso. El centro pertenece a la Fundación UNISOL y es un centro de referencia en su tipo en todo el municipio.
Reina ha recibido muchos reconocimientos por su gran labor por los más necesitados.
Actualmente es directora del Centro Infantil Clara Luz, tiene 4 hijos y 3 nietos, todos viven en el mismo lugar como una comunidad unidad y solidaria.
Este artículo forma parte de la 2ª edición del FUNICONCURSO “Publicación Solidaria”, enlace web del concurso (www.estudiarenfuniber.com)
Santa Cruz, noviembre 2015

Autor: Gil Jorge Gutiérrez.

9 comentarios:

  1. Linda publicación, pero más lindos todavía los lugares que en él se describen y que por fortuna de la vida he podido visitar. Quién llega al entorno de la familia de Reina queda conquistado y se siente interpelado a contribuir con lo poco o mucho que posee a esta gran labor, callada y constante de esta familia que ha ayudado y ayuda a tantos. Mi enhorabuena y mi reconocimiento.

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  2. Felicidades familia Gutiérrez Avalos son un ejemplo de vida. Sigan adelante

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  3. Bellísimo el relato, pero mas bello la vida que hay detrás de las palabras, vida que genera vida, Gracias Reina y Jorge por esta hermosa iniciativa y el titulo no podía ser mejor!!!

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  4. Excelente experiencia. Felicidades!!.

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  5. Cuanta vida por los demás, donación sin límite y desprendimiento radical hay detrás de cada frase. Gracias, una y mil veces, por abrirme tantas veces las puertas de sus casa, la de su hogar y la de sus corazones. Aunque a la distancia, y en el silencio, muchas veces me reencuentro en La Guardia: pintando muros, jugando con los niños, distribuyendo pan, soñando y compartiendo. Un gran abrazo y Felicidades!!!

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  6. Felicidades, son unos héroes! que el buen Dios no permita que falte nada, que fructifique sus sueños y que, a través, de ustedes bendiga a La Guardia.

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  7. Gracias Joege por lo que escribes. Hemos recibido el regalo de ser acogidos pos Reina y Jorge más de una vez, hemos compartido la mesa con Uds y los niños que acogen. Experiencias dificiles de describir en la que se palpa que somos hermanos. Gracias Reina y Jorge, cariños de Quela, un fuerte abrazo y Felicidades!!! 1Ramón

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  8. Gracias por este testimonio y ojalá mucha gente siga vuestros pasos. Fernando Morala

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  9. Jorge y Reina, por tu testimonio y conociendo los resultados que lograron hasta ahora, tomando con sabiduría la linea de la UNIDAD y que todos somos FAMILIA, Gracias por permitirnos entrar en sus vidas.
    cariños de Felipe y los míos, un fuerte abrazo y felicidades.

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